
Pese a que Eslovaquia cuenta con diversas cadenas montañosas, la más importante se encuentra en la frontera con Polonia: los Tatry, montes Tatra, llamados también Altos Tatra (Vysoké Tatry), para diferenciarlos de los vecinos del sur o Bajos Tatra (Nízke Tatry).
Ambas cordilleras están separadas por el valle del Váh, río de importante caudal que va a morir hasta el Danubio y que posee dos hontanares diferentes, uno en los Altos Tatra, otro en los Bajos. Sin embargo, ambos sistemas montañosos divergen desde el punto de vista morfológico, ya que los Altos Tatra se consideran como la única cordillera propiamente de características alpinas de Eslovaquia.
En cualquier caso, ambos escenarios posibilitan un disfrute inmenso de la naturaleza, si bien los Vysoké Tatra, destino de esparcimiento por antonamosia de la región, pueden llegar a saturarse en virtud de la cantidad de personas que lo visitan durante los meses de verano. Esto es debido a la escasa extensión de conjunto: apenas 30 Km en los que se suceden cumbres que, eso sí, nunca bajan de los 2500 metros.

Esztergom es una pequeña ciudad cerca de Budapest en Hungría. Se sitúa en la margen derecha del río Danubio, el cual marca la frontera con Eslovaquia.
Esztergom es una de las ciudades más históricas de Hungría, fue la cuna y el lugar de la coronación del rey Esteban, el primer rey cristiano de Hungría y además fue una sede real desde finales del siglo 10 hasta mediados del siglo 13. En su territorio abundan lugares de interés histórico y cultural.
Si llegamos en el Danubio desde la dirección de la curva del Danubio, obtenemos una espectacular vista de la basílica con su cúpula situada sobre una colina reflejada en el agua. La monumental basílica, construida entre 1822 y 1869, es la iglesia más grande del país y símbolo de Esztergom.

El Parque Nacional Slowinski se encuentra en la parte central de la costa de Polonia, entre las ciudades de Leba y Rowy. El borde norte del Parque está formado de 32,5 km de la costa del Mar Báltico, y la frontera sur la marca una cadena de cuatro lagos: Lebsko, Gardno, Dolgie Wielkie y Dolgie Male.
En un principio, el plan para crear un parque nacional en la orilla del mar se consideró justo después de la Segunda Guerra Mundial en 1945, sin embargo, la creación del parque se estableció finalmente en 1967.
El Parque Nacional Slowinski es hogar de bosques, prados, pantanos, landas, pastos, lagos, playas y dunas, lo cual crea uno de los parques más singulares del mundo, siendo visitado por miles de turistas, amantes de la belleza y variedad de su paisaje.

Moscú es una ciudad apabullante que posibilita numerosos itinerarios, algunos de ellos muy diferenciados. Feísmo y majestuosidad conviven tanto en los escenarios micro como en el horizonte macro, aunque tales juicios estéticos no sean en el fondo más que una opinión personal.
Lo que está por ver, eso sí, es que el Moscú posmoderno de los nuevos ricos (algunos no lo son tanto…nuevos, queremos decir, ricos, sí) no acabe haciendo buena la etapa soviética (en el plano urbanístico…del resto, aquí, no nos posicionamos).
Los colosos del régimen comunista, por ejemplo, siguen en pie y su “granítica” fachada cada vez más nos recuerda una impasibilidad estoica casi admirable frente a las formas, dúctiles y plásticas sí, pero también nihilistas, de los ultimísimos rascacielos.

Ostrava es la tercera ciudad más grande de la República Checa y la zona urbana más grande en el punto de encuentro de tres países: la República Checa, Polonia y Eslovaquia. se encuentra en la orilla del río Ostravice, en el noreste del país, con maravillosas vistas de las montañas de Beskydy y es el centro de la región de Moravia-Silesia.
La ciudad tiene una posición muy especial dentro de la República Checa. En décadas anteriores, cuando solía ser conocida como el “corazón de acero” de la república, la ciudad era percibida como inhóspita, sucia y llena de gente ruda y de duro trabajo.
Pero ahora, el horizonte asombroso de Ostrava ya no es dominado por la niebla tóxica, restando importancia a sus cadenas industriales y convirtiéndose en una de las ciudades checas más verdes y más agradables para visitar.

Levoca (en español suena levocha) y Kezmarok son probablemente las dos localidades con mayor “bonitura” de la mitad oriental de Eslovaquia. Nuestro destino hoy es únicamente Levoca, que nos permite, por lo demás, acercarnos también al vecino (menos de 10 Km) castillo de Spis.
Levoca fue durante mucho tiempo la cabecera de la región histórica de Spis, fuertemente germanizada por población sajona. En el siglo XV se construyeron las murallas que todavía se conservan, junto con un par de puertas. Pero el punto de emanación estética e histórica de Levoca habrá que buscarlo en la central Plaza del Maestro Pavel (Namesti Majstra Pavla).
Es en parte por este entorno que la ciudad fue recientemente galardonada con el sello de calidad de la Unesco (que para algunos corre el riesgo de devaluación en virtud de tanto prodigarse…empero, nosotros creemos que, en esto, lo mejor es ser conservadores y si gracias a pertenecer a una lista de Patrimonios las autoridades van a mimar sus edificios históricos, ¿por qué no ampliar el catálogo?).

Situado en el centro de un valle pintoresco, el Monasterio Horezu es el sitio monástico más importante de Valaquia. Fundado en 1690 por el príncipe Constantin Brancoveanu, el complejo presenta un estilo artístico unitario y muy hermoso que se ha conservado en excelente estado a lo largo de los siglos. Desde 1993 se ha incluido en el patrimonio de la UNESCO.
El monasterio se encuentra a los pies de las Montañas Capatanii y es considerado la construcción más representativa del estilo de Brâncovenesc, un estilo arquitectónico que se puede encontrar en otras iglesias y monasterios de Valaquia.
El estilo lleva el nombre del gobernante Constantin Brancoveanu, quien en un período de constantes batallas entre las potencias mundiales de aquel tiempo, pone el desarrollo cultural del país por encima de todo y lo convierte en el objetivo de su vida.

La República Eslovaca (Slovenská Republika), Eslovaquia a secas, se constituyó legalmente como estado independiente el 1 de enero de 1993. Para que os hagáis una idea, tiene una extensión equiparable a la de Aragón y un número de habitantes similar al de la Comunidad Valenciana. Es una nación pequeña, por tanto, pero repleta de historia.
En cuanto a la geografía física, Eslovaquia es un país montañoso y (casi) con tantos ríos como Galicia. Justamente, muchos de estos ríos nacen en las cumbres y van a morir a esa gran padre fluvial que articula Europa, el Danubio. Así las cosas, no extraña comprobar que el mundo rural, la naturaleza en general, determina vivazmente la fisonomía de Eslovaquia que, a decir verdad, sólo tiene una ciudad que merezca tal nombre: Bratislava (450000 habitantes).
Bratislava es, por si alguien no lo recuerda, la capital de Eslovaquia. Si cogemos un mapa veremos que se sitúa en el margen norte del Danubio, a un suspiro de la frontera austriaca y a dos de la húngara. Lo cierto es que Bratislava está más cerca de Viena que, por poner un ejemplo, Madrid de Toledo.

Montenegro es un país famoso por su belleza. Sus altas montañas, bosques milenarios, playas y lagos de agua cristalina lo hacen merecedor del título de perla del Mediterráneo. Pero sin duda, entre tanta belleza, una de las imágenes que más se asocia con Montenegro es el islote llamado Sveti Stefan, un lugar insólito y único. Anteriormente era un pueblo de pescadores y hoy día es un famoso centro turístico en Montenegro.
Según cuenta la leyenda, la isla fue fortificada por paredes para que las familias de las aldeas adyacentes, pudieran encontrar refugio contra los ataques turcos y piratas. Según la leyenda, el establecimiento fue fundado después de que la tribu Pastrovici se apoderara de un tesoro turco.
Debido a su ubicación, Sveti Stefan poseía una importancia estratégica y comercial en la época de la República de Venecia, cuando el comercio era animado. Hacia el final del sigo 19 fue perdiendo importancia cuando los habitantes, en su mayoría pescadores, comenzaron a emigrar.

Budapest es una de las ciudades más placenteras de Europa y un excelente punto de partida para explorar Europa Central y Europa del Este. El contraste de Buda y Pest, sumado al hermoso escenario de sus verdes parques, inspiradores museos y activa vida nocturna, la convierten en un lugar encantador para toda clase de turistas.
En la actualidad hay un buena competencia de aerolíneas que se encargan de ofrecer un variado número de conexiones entre Madrid y Budapest. La compañía húngara Malev es una de ellas, siendo reconocida en todo el continente europeo por su puntualidad, vuelos baratos y la calidad de sus servicios. El vuelo desde Madrid hasta el aeropuerto internacional Ferihegy en Budapest dura aproximadamente 3 horas y 10 minutos.
El aeropuerto Ferihegy se encuentra 16 kilómetros al este de Budapest, dispone de 2 terminales, y es la base de Malev. Los pasajeros procedentes de o con destino a países del espacio Schengen serán servidos en la terminal 2A, mientras que el tráfico no Schengen estará a cargo de la Terminal 2B. Las dos terminales están conectadas a través de un pasillo de transferencia.