Malá Strana, un antiguo barrio de Praga

mala strana

Uno de los barrios más emblemáticos de la hermosa ciudad de Praga es el de Malá Strana o Barrio Pequeño, e incluso Ciudad Pequeña. Esta zona de la ciudad recibe ese nombre debido a que se trata de uno de los barrios más antiguos de la ciudad.

Situado sobre la ladera de una colina, entre el famoso Castillo de Praga y el río Moldava, el barrio recibió también el apodo de “pequeño” en contraposición a muchos de los barrios ubicados al otro lado del río, por lo general de dimensiones más generosas. Más allá de su superficie, este barrio es uno de los más importantes de la capital checa tanto debido a su ubicación estratégica como por su cercanía con algunos lugares muy importantes de la ciudad como el mencionado castillo o el Parque Petrin, un amplio espacio de recreación desde donde se consiguen bellas panorámicas de la ciudad y del río.

Malá Strana es un barrio con mucha historia pues nació en el siglo VIII, cuando allí se estableció un mercado que situado sobre la plaza de Malá Strana o Maolstranske Namesti creció gracias a su cercanía al río. Más tarde llegaron numerosos artesanos de origen germano y en el año 12577 el rey premyslida Otakar II le concedió el estatuto de ciudad.

El rey Carlos IV dio nuevo impulso al barrio cuando ordenó la construcción del Muro del Hambre, una estratégica fortificación que en la actualidad está integrada al Parque Petrin. Las obras duraron dos años (1360-1362) y dieron lugar al llamado Muro del Hambre, un lugar llamativo de la zona. Otros sitios que identifican al barrio son la plaza Malostranské, donde se encuentra la Iglesia San Nicolás, y las calles Mostecká y Nerudova, las más bonitas de Malá Strana y donde se pueden encontrar casas típicas de con fachadas de colores así como tiendas y restaurantes tradicionales.

A pesar de que fue destruido casi en su totalidad durante las gueras entre husitas y católicos en 1419 y también durante el gran incendio de 1514, Malá Straná logró sobrevivir a su destino trágico y hoy es uno de los barrios más conocidos de la ciudad de Praga. Una de las razones es porque es el camino obligado para llegar al castillo desde la Ciudad Vieja, al otro lago del puente Carlos V.

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