
Hoy estamos de promoción en la Costa Blanca, en Alicante. Si ya sé que está un poco lejos de Europa del Este, pero soñemos por un momento. Hagamos a un lado el gélido clima que por lo general azota a los países de Europa del Este para sumergirnos en los cálidos días de la Costa Blanca. Allí las mañanas radiantes brillan sobre el magnífico paisaje local. Playas y acantilados se entrecruzan con las hermosas montañas de la provincia de Alicante, cerros que custodian con recelo esta zona de España e invitan a un recorrido con final feliz. Sin dudas, es una región que conquista el corazón de los viajeros con su heterogéneo paisaje y sus atractivos turísticos.
En la Costa Blanca os espera el encanto del mar, con más de cien playas de arenas suaves y aguas muy tranquilas, algunas más populares, otras escondidas entre calas y acantilados. Hay mucho para elegir pues son 218 kilómetros de costa que miran al hermoso mar Mediterráneo y seducen con su inmejorable propuesta. O bien anticipan un relajado paseo marítimo para así descubrir a los pequeños pueblos locales, a los yacimientos arqueológicos cercanos que dejan entrever el pasado de fenicios, cartagineses, romanos y musulmanes.
El clima es ideal para unas vacaciones de placer y es por eso que la Costa Blanca convoca multitudes: una media anual de 17 grados centígrados asegura los días soleados.

A esto hay que sumar el inmejorable marco de las montañas. Porque el paisaje de la Costa Blanca también está marcado por la geografía de la que es la segunda provincia más montañosa de España. Así es como los valles con cultivos escalonados se alternan con el paisaje típico del Mediterráneo.
Y entre uno y otro destacan algunas perlas especialmente bonitas como la zona de Jávea, Calpe, Dénia, con sus barcos de pesca y sus pintoresco casco urbano, o el Parque Natural de Montgó, que a lo largo de sus 20 kilómetros de costa ofrece unas maravillosas panorámicas. También está la Reserva Marina del Cabo San Antonio, área protegida que posee una alto valor medioambiental. En la comarca de la Marina Baixa, zona de playas amplias y extensas, la gran protagonista es Benidorm, sitio que se ha transformado en uno de los destinos turísticos más populares debido a su entorno y a la atractiva oferta tanto en lo que hace al alojamiento como al entretenimiento.
Pero Alicante no sólo es sinónimo de verano y es por eso que merece ser visitada en cualquier época del año. En el interior predomina el paisaje montañoso y las hermosas fuentes naturales con sus cascadas, sus cuevas y sus lagos mientras que al sur de la provincia se encuentra Orihuela, la capital de la Vega Baja, y una ciudad con un cuidado casco histórico que ha sido declarado conjunto histórico-artístico y monumental. Iglesias, edificios de singular belleza y construcciones de estilo gótico y barroco predominan en este hermoso centro urbano que contrasta con la naturaleza reinante. La capital de la Costa Blanca también es digna de atención, con un obligado paseo por el puerto y por “El Barrio”, el casco antiguo de la ciudad.
Otro de los recorridos invita a un paseo por la Ruta de los Castillos, que atraviesa poblaciones como como Villena, Biar, Banyeres de Mariola, Petrer o Sax. Por ser el área geográfica de Europa con más rutas de senderos, no podéis abandonar Alicante sin recorrer alguno. Y por supuesto, tampoco debéis dejar de probar las delicias locales, una gastronomía en la que abunda el arroz, los pescados del litoral, los mariscos y los turrones. Sin dudas, un pequeño regocijo para los sentidos.
Pulsa aquí para imprimir este artículo

