Nicolás I, el único rey de Montenegro

Nicolas I de Montenegro

Nicolás I de Montenegro (1841-1921) hijo de Mirko Petrovich y de Anastasia Martinovich, fue el primer y último Rey de Montenegro, entre los años 1910 y 1918. El derecho de sucesión en el trono, que en ese momento ostentaba su tío Danilo II, recaía sobre Mirko, pero éste renunció a tal derecho, dejando como único heredero a Nicolás. El muchacho es nombrado príncipe con apenas 19 años, tras el asesinato de Danilo II y comienza así su gesta militar y política.

Y pronto tuvo ocasión de probar su valía, concretamente en 1862 cuando apoya la rebelión de Herzegovina contra el poder turco, y que finalizó con éxito teniendo como resultado la llamada “paz de Scutari”. Unos años después, comienza a trabar amistad con el mismísimo zar Alejandro II, la cual sería fundamental para el futuro de Montenegro en forma de apoyo político y militar. En el año 1875, se involucró en una nueva rebelión contra los turcos, esta vez haciendo uso en combate de sus 15.000 efectivos en una contienda que se prolongaría hasta 1878. Fue durante esta campaña cuando consiguió anexionarse Antivari y Dulcigno, asegurando con la primera una conexión con el mar adriático.

En ese año de 1978, el Congreso de Berlín reconocía oficialmente a Montenegro como una entidad independiente, aunque con algunas condiciones. Montenegro no podría tener una flota de guerra ni levantar defensas en la costa, derecho que le correspondería a Austria. En 1909 terminó este condicionamiento cuando Rusia, Serbia y Montenegro exigieron la anulación de dichas condiciones, aunque aun se mantenía la prohibición de fortificar la costa de Antivari o usarla como puerto militar.

Nicolás I se encargó después de fomentar el desarrollo cultural y económico, así como de asegurar lazos dinásticos emparentando a sus hijos con representantes de las principales casas nobiliarias de Serbia, Italia y Rusia. Ya en el año 1900, Nicolás se autoproclama Rey de Montenegro,  aunque su iniciativa se ve interrumpida temporalmente ante la demanda por parte de su pueblo de una constitución y un gobierno electo. Sin embargo, Nicolás sigue adelante con su idea, lo que le llega a costar incluso un atentado en 1907 y, finalmente en en 1910 es nombrado Rey de Montenegro con el apoyo de Rusia. Este nombramiento también le granjeaba el título de mariscal de Rusia y a su heredero directo el de General Mayor del ejército ruso.

Pero el reinado de Nicolás no duraría mucho, ya que sus posteriores campañas no dieron los frutos deseados. Durante la I Guerra Mundial luchó del lado de los serbios contra las tropas austro-húngaras. Derrotado, se vio obligado a huir a Italia en 1916, donde permaneció en el exilio hasta que destronado oficialmente en 1918. Después de esto, Montenegro fue anexionado al territorio serbio.

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