Excursión al Castillo Konopiste

Castillo de Konopiste

Además de la diversidad de atractivos que ofrece Praga dentro de su área urbana, sus visitantes tienen la oportunidad de realizar pequeños viajes a castillos y fortalezas cercanas rodeadas de espesos bosques, donde la naturaleza y la historia se conjugan para brindar verdaderas obras de arte.

Una de estas edificaciones es el Castillo Konopiste, ubicado a unos 50 kilómetros al sureste de Praga, cerca de la villa Benesov. Su origen data del siglo XIII, pero su mayor reconocimiento lo logró 6 siglos después, cuando en el año 1887 se convirtió en la residencia del Príncipe Franz Ferdinand de Austria, asesinado en 1914 en Sarajevo, precipitando la declaración de guerra de Austria contra Serbia que desencadenó la Primera Guerra Mundial.

Como mencionaba anteriormente, el Castillo fue levantado en el siglo XIII bajo los cánones del estilo gótico francés, con una planta rectangular y torres redondas que sobresalen en las esquinas cumpliendo funciones de fortaleza.

Después de haber pasado por las manos de varias familias, los suecos ocuparon y saquearon Konopiste en 1648, dejándolo prácticamente en ruinas. Fue entonces cuando la familia Vrtba compró las ruinas y nuevamente lo levantaron, pero esta vez bajo el estilo barroco que vemos en la actualidad. El puente levadizo fue sustituido por un puente de piedra, en 1746 los niveles superiores de cuatro de las torres fueron destruidas y una torre fue demolida por completo.

Con la llegada del príncipe en 1887, el arquitecto Josef Mocker adecuó el castillo como residencia de lujo, además se diseñó el extenso jardín estilo inglés de 225 hectáreas.

Desde 1921, el castillo pasó a ser propiedad de checoslovaquia, y en 1992 de República Checa como propiedad estatal.

Desde 1971 este complejo fue abierto al público, y allí los visitantes pueden conocer el estilo de vida de Franz Ferdinand, quien era también un gran aficionado a la caza, por lo que se puede observar una interesante colección de cornamentas , un arsenal de armas medievales, una sala de tiro con blancos móviles, un jardín con estatuas y los invernaderos que fueron agregados durante el renacimiento.

Según cifras del Ministerio de Cultura de la Republica Checa, el mantenimiento del Castillo cuesta alrededor de  700.000 euros al año, y este dinero se recupera con la visita de los turistas y con su alquiler para llevar a cabo eventos especiales.

Foto Vía: MarekP

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