Breve historia de Hungría

Soldados del imperio austrohúngaro

Lo que conocemos hoy como Hungría formaba parte, antes de nuestra era, de Dacia y Panonia. Estas eran dos provincias romanas asentadas en la zona más céntrica de Europa, situadas en la periferia del entonces Imperio romano. Llegado el siglo II, estas fueron de las primeras en ser invadidas por las tribus germánicas. Las invasiones germánicas comenzarían una serie de pugnas por el territorio, que también tuvieron como personajes principales a los hunos con Atila y los ávaros posteriormente. También pasaron por aquí los moravos (pueblo eslavo) e incluso Carlomagno, que anexionaría el territorio a sus dominios.

No obstante no sería hasta la llegada de los magiares cuando el país comenzaría a perfilarse. En el año 895 llegó una tribu de origen ugrofinés que tomaría el control de la zona. Esta tribu estaba liderada por el jefe Arpad y eran un compendio de tribus que se habían unido para defender el territorio.

Con el paso del tiempo, y llegados al siglo X, el pueblo de Hungría comenzó a convertirse al cristianismo. De esta forma comenzaron a estrecharse los lazos con la iglesia y el Papa. Un momento en el que el paganismo era completamente perseguido y castigado duramente con penas de muerte.

Esteban I el Santo, sería el primer rey de Hungría reconocido formalmente en el año 1000. Este reconocimiento vino otorgado por el papa Silvestre II que le dio el título de “majestad apostólica”. Esta denominación fue mantenida por los reyes de Hungría durante aproximadamente 9 siglos.

A partir del siglo XI y hasta el siglo XVI, Hungría comenzó a crecer de manera importante. Las conquistas anexionaban numerosos territorios al país, como por ejemplo Moravia, Bohemia o Silesia. El imperio era imparable y llegó incluso a extenderse hasta Austria. No obstante, llegado el siglo XVI, los turcos invadieron gran parte del país, dando un gran golpe a la estabilidad húngara. Se asentaron en Budapest, la actual capital, y allí permanecieron hasta que finalmente la unión entre Hungría y España, a través de la Casa de los Habsburgo, pudo dominar la situación y emprender una reconquista.

Esta expulsión marcaba el comienzo de este gran Imperio Austro-Húngaro que ocupó los siglos XVIII, XIX y principios del XX.

A pesar de que la unión era beneficiosa para unos, muchos sectores de la población estaban completamente en contra. La lucha entre estos dos bandos creó una situación de malestar general en el país, con numerosas rebeliones. Estos conflictos de nada sirvieron, pues tras la gran derrota frente a Prusia el país estaba bien enlazado con el Imperio Austrohúngaro.

Tras la I Guerra Mundial, el Imperio Austrohúngaro se debilitó, momento en el que estos rebeldes aprovecharon para declarar la independencia y crear así la República Socialista Húngara.

Sarajevo, detonante de la primera guerra mundial

La II Guerra Mundial situaría a Hungría en el bando de los perdedores. Así, vería nuevamente mermar, considerablemente, su territorio, tras lo que fue invadida por los rusos y su comunismo.

Después llegaría la muerte de Stalin y el famoso Pacto de Varsovia, un pacto en contraposición a la OTAN. No obstante, el final de la URSS en 1991 acercó irremediablemente el país al resto de Europa.

Hoy por hoy Hungría es uno de los países más jóvenes integrantes de la Unión Europea, y su construcción fue modificada por última vez en 1989.

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