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El Castillo de Drácula, la atracción más importante de Rumania

Rumania cuenta con numerosos atractivos, basta visitar la hermosa ciudad de Bucarest para dar cuenta del importante legado histórico y cultural del país. Sin embargo, y a pesar de los deseos de los rumanos, nadie puede dejar de asociar al país con las aventuras de Drácula, el vampiro más famoso del mundo.

La razón es sencilla: allí se encuentra el famoso Castillo de Bran, al que se relaciona con la figura literaria de Drácula, una fortaleza que, como indica la leyenda, cobra vida en la región de Transilvania, en la famosa ruta de Drácula. Lejos de la ficción este castillo en realidad se llama Castillo Bran y fue construido en el año 1382 como una fortaleza contra la invasión de los turcos otomanos. Situado en Brasov, en la cima de un acantilado cerca de las montañas Brasovia, si hay una razón por la cual se ha vuelto famoso es porque se dice que allí vivió el príncipe Vlad “el empalador”, personaje en el que se inspiró Bram Stocker al escribir su novela Drácula en 1897, aunque realmente no hay constancia escrita ni material de que así fuera. De hecho, oficialmente, el castillo en el que vivió Vald Tepes fue el castillo de Poenari.

Visita al Castillo de Bran

Más allá de su esplendor y su magistral arquitectura, el castillo es la construcción más visitada del país gracias a la historia del vampiro aún cuando no hay evidencias de que, efectivamente, Vlad viviera allí. Según las versiones, el empalador pasó sólo dos días en el castillo encerrado en una mazmorra.

La construcción cuenta con cuatro torres y 57 habitaciones, algunas conectadas a calabozos. También se puede ver un pasadizo secreto que conduce a un altillo donde se encuentra un sarcófago, objeto que realimenta la leyenda pues se dice que allí dormía el vampiro.

Más allá de las fantasías, lo cierto es que luego de una larga historia de dominios –la familia real se mudó allí en 1920 mientras que el régimen comunista lo confiscó en 1948- hoy los turistas hacen cola para visitar los interiores de este famoso castillo desde que en 1990 pasó a ser un destino turístico y se transformó en la atracción número uno del país, a pesar de las intenciones de los propios rumanos que desearían que Rumania estuviera asociada a otro tipo de historias.

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