Tallin, la capital de Estonia

Tallin, Estonia

Tallin, la capital de Estonia, es una llamativa ciudad de 400.000 habitantes a orillas del mar Báltico. Como sucede con la mayoría de ciudades de Europa del Este su historia es su mayor atractivo. Tanto es así que la ciudad aún conserva su arquitectura con un aire medieval. Su casco antiguo fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1997.

Con el paso de los años ha sido poblada por personas venidas de diferentes regiones: rusos, alemanes y suecos son algunos de los pueblos que han pasado por estas tierras, de allí que su mezcla de culturas sea un atractivo más de la ciudad.

Empezando a conocer Tallin, capital estonia

Tallin es una ciudad que resultó severamente dañada después de la Segunda Guerra Mundial pero que, tras la  independencia de Estonia en 1991, se ha sabido reponer y adaptarse a las necesidades del turismo, siendo esta actividad uno de los principales motores de su economía.

Para saber más: breve historia de Tallin.

El recorrido por la ciudad empieza desde el aeropuerto internacional de Tallin, que se encuentra ubicado a cuatro kilómetros de la ciudad. De allí lo mejor es pasar al casco antiguo con su mezcla de estilos medieval, gótico y barroco en donde nos encontramos con dos partes claramente delimitadas: la parte alta y la parte baja.

En la parte alta se encuentra Toompea, una colina donde se concentran la mayor parte de monumentos históricos de la ciudad. En ella está la catedral ortodoxa dedicada a Alexander Nevsky y la iglesia luterana de Toomkirik. El Parlamento ubicado en el castillo de Toompea es otro de los edificios que podemos encontrar en esta parte del casco antiguo.

En la parte baja del centro histórico se destaca la plaza Raekoja Plats, corazón de la ciudad y donde todos los caminos confluyen. Al sur de la plaza se asoma el Ayuntamiento con un elegante estilo gótico. En lo alto del Ayuntamiento reposa una veleta con la forma de Vana Toomas, un guerrero medieval que se ha convertido en emblema de la ciudad.

En la parte baja del casco antiguo además se puede observar los cerca de 2 kilómetros de muralla y sus 26 torres que aún quedan en pie. De las torres la que más destaca es Kiek in de Kök, construida en 1475 con una altura de 38 metros.

Tallin, Estonia

Saliéndonos un poco del centro histórico nos encontramos con el parque Kadriorg, ubicado al este de la ciudad. Son 100 hectáreas en donde abundan los castaños y los robles que rodean el Palacio de Kadriorg en todo el centro del parque.

Recorrer Tallin es una experiencia para nada estresante. Sus carreteras están en buen estado, las distancias no son muy largas y hay poco tráfico de vehículos. Merece la pena, entonces, aprovechar una escapada que hará olvidar las prisas diarias de la vida cotidiana para visitar la capital de Estonia.

De utilidad para tu viaje

Foto 1 Vía: jimmyharris
Foto 2 Vía: rodrigo

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Categorias: Estonia



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