Palacio Peterhof, el Versalles ruso

Palacio de Peterhof en San Petersburgo - pix

A unos 30 kilómetros de San Petersburgo se encuentra uno de los palacios más refinados del mundo. Se trata del Palacio Peterhof, ubicado a orillas del Golfo de Finlandia.

La ostentación del Palacio de Peterhof es tan grande que es considerado el Versalles de Rusia. Precisamente Pedro el Grande, después de visitar el majestuoso palacio ubicado en Francia, le encargó al arquitecto francés J.B. Le Blond el diseño de la estructura que buscaría eclipsar la belleza del Palacio de Versalles.

Su construcción data de comienzos del siglo XVII y culmina en 1721 , poco antes de que San Petersburgo terminara de ser construida. Originalmente el palacio sólo constaba de la parte central de lo que es actualmente, pero con el paso de los años y con el cambio de monarcas su aspecto fue desarrollándose y se amplió su estructura así como también se fue decorando su interior de acuerdo a la época.

El Palacio de Peterhof fue habitado por diferentes zares hasta 1917, año en que empezó a ser convertido en museo. Pero fue en 1918 que el palacio comienza su funcionamiento como museo.

Los atractivos del palacio destacan a simple vista. En el centro se puede observar el Gran Palacio, con una decoración en la que sobresalen los frescos en sus techos, las lámparas, los muebles y sus grandes salones. Justo en frente de su fachada se encuentra la que tal vez sea la mayor atracción del palacio: la Cascada Grande, una espectacular cascada adornada por 37 esculturas de bronce dorado, 64 fuentes (la que más destaca es la fuente de Sansón) y 142 juegos de agua, cuya agua va a parar a un gran canal que desemboca en el golfo de Finlandia.

Además del Gran Palacio también hay otros más pequeños como Cottage, Monplaisir (el favorito de Pedro el Grande), Marly, Hermitage, pabellón de Catherine y pabellón Bath.

Lamentablemente el Palacio de Peterhof fue otro de los muchos edificios emblemáticos que sufrió los desastres dejados por la Segunda Guerra Mundial. El Palacio fue ocupado por los alemanes durante casi tres años, tiempo en el que destruyen gran parte de la edificación y saquean algunas estatuas como la de Sansón. Tanto el Gran Palacio como la Cascada Grande sufrieron grandes daños.

Afortunadamente hoy día se ha reconstruido plenamente el palacio y podemos recrear la vista con el lujo de sus figuras doradas y de la bella arquitectura propia de estos ostentosos palacios.

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Categorias: Rusia



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