La hermosa Zadar, en la Dalmacia septentrional

Desde Istria hasta la Dalmacia meridional, la costa de Croacia es una sucesión de antiguos restos arqueológicos, gran cantidad de islas y villas marineras, hoy en día cada vez más volcadas hacia el turismo. La Croacia del interior puede parecer todavía balcánica, pero en la costa es el Mediterráneo en estado puro. Zadar, ciudad del norte de Dalmacia, ha sido uno de los enclaves costeros más importantes de esta zona del Adriático.

No es de extrañar que, debido a la proximidad geográfica, toda la costa croata fuese fuertemente romanizada. El foro romano de Zadar es todavía visible en el pavimento, así como en la supervivencia de una de las colosales columnas que, ya en la Edad Media, sirvieron de picota. De época romana, además, se conservan no muy lejos del foro los restos de un santuario pagano del siglo I a.C.

Zadar es una ciudad pequeña, del tamaño de una Pontevedra. Su centro histórico, su ciudad vieja, es un delicioso y ordenado entramado de calles peatonales, abundantes en cafés donde reposar de nuestro animado paseo. La catedral de Santa Anastasia, en la cara norte del foro, se construyó en el siglo XII. De planta basilical, conoció luego sucesivas ampliaciones. Así, el mismo campanario, de hermoso estilo neorrománico, es de finales del siglo XIX.

Otros templos religiosos de obligada visita son la iglesia de San Donato, mandada construir por el obispo Donato en el siglo IX, y en cuyo interior se celebran una serie de conciertos que reciben el nombre de Veladas Musicales de Zadar, y el convento de Nuestra Señora, cuya iglesia es notable por muchos motivos, entre los cuales destaca el campanario, demolido parcialmente en el XV para ser restaurado según el románico primitivo.

Las murallas de la ciudad antigua fueron también destruidas en parte cuando se construyó el luminoso paseo de la ribera. Sin embargo, se conservan tramos de murallas de distintas épocas, aunque principalmente del siglo XVI, cuando la amenaza turca aconsejaba cerrar la ciudad a cal y canto.

Frente a Zadar se sitúan numerosas islas, todas llenas de encanto. La más grande es la de Dugi Otok, alargada como una serpiente. Esa isla es una paradoja de hermosura, a veces árida, a veces fértil. En ella se encuentra además un pequeño parque natural, algunos de cuyos acantilados guarecen bellezas como la del lago Mir, un lunar casi verde en medio del azul claro de las aguas del Adriático.

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