La Virgen Negra de Jasna Góra

Virgen Negra y Juan Pablo II

La antigua región de Silesia, territorio sempiternamente disputado por alemanes, checos y polacos, está hoy confinada casi en su totalidad dentro de las fronteras polacas. Para ser precisos, ocupa la parte suroeste de la actual Polonia, donde la capital histórica de toda la región, Wroclaw (Breslau en alemán), es la estrella cuya luz propia extiende sus rayos para iluminar los muchos puntos de interés que la rodean.

Puntos de interés en forma de localidades históricas, castillos y fortalezas, monasterios, iglesias  notables o parques naturales. El viejo río Oder impone su legendaria presencia dominando con su surco las aristas del paisaje, multiplicándose incluso en distintos canales al llegar a Wroclaw. Es otro río mas pequeño y desconocido, sin embargo, el que pasa por Czestochowa, ciudad en la que se encuentra nuestro destino.

La propia Czestochowa, a pesar de ser afeada en el siglo XX por heridas de guerra y cicatrices industriales, conserva significativos vestigios del pasado. Ahora bien, su condición de capital espiritual de Polonia se entiende solamente cuando observamos la colina urbana sobre la que los monjes paulinos se asentaron en el siglo XIV.

Los monjes llegaron en 1382. Procedían de Hungría, de la que habían sido expulsados. Por deseo del rey, el noble Wladyslaw de Opole fundó una iglesia en aquella colina que, poco a poco, iría transformándose en un bello y reluciente monasterio. Tan reluciente que empezó a ser llamado Jasna Góra (Colina o Montaña Luminosa), por la piedra blanca de la iglesia.

Monasterio de Jasna Gora

Posteriormente fue fortificado, a la par que su prestigio como centro de espiritualidad y peregrinación mariana crecía. Peregrinación mariana, no porque allí hubiese sucedido alguna epifanía de la Virgen, no porque la madre de Jesús hubiese sido vista por alguna pastorcilla desorientada e incasadera, sino por el icono llegado a Czestochowa con los monjes: la Virgen Negra.

Pintada según la tradición por el mismo Lucas evangelista, esta Madonna de color es el emblema religioso de toda la región. Desde el principio ha tenido un éxito que solamente otra Madonna de rubio teñido (¿o es natural?) igualaría en el siglo XX. Especialmente desde que fuera coronada (sin tener que recurrir a extensiones ni silicona) por el papa Clemente XI como Miss Reina de Polonia 1717. ¡Eso sí que es un gran título eclesiástico!

Imprimir

Etiquetas: , , , ,

Categorias: Polonia



Comentarios (2)

  1. Lisa dice:

    Pues sí, realmente hermosa

Deja tu comentario