Festival Vikingo en la isla de Wolin, Polonia

Festival Vikingo

La isla de Wolin (con doble l, Wollin, en alemán) es el mayor trozo de tierra insular de Polonia, y se halla al noroeste del país, en la Pomerania polaca más occidental, siempre en la costa báltica. El río Swina o Swine separa Wolin de otra isla, la de Usedom, que en polaco recibe el nombre de Uznam, aunque en este caso parece que tiene más sentido llamarla en alemán, ya que la mayor parte de Usedom es territorio germano.

La isla de Wolin conforma en su mayor parte un parque nacional, y su valor ecológico es grande. Sin embargo, lo que nos interesa ahora no son los tesoros naturales de la isla, sino su herencia vikinga, que se conmemora de varias maneras y cuyo clímax llegará entre el 6 y el 8 de agosto, con el XVI Festival Vikingo.

En Wolin hay un centro-museo en el que se muestran aspectos de aquel fiero y osado pueblo que conformaron los que conocemos por “vikingos”. Abre sus puertas de abril a octubre, pero sin duda la mejor época es en verano. También se ha hecho una reconstrucción de un poblado típico de la oscura época medieval (siglos IX-XI).

Además, durante todo el año, pero especialmente en los meses de junio, julio y agosto, una serie de actividades animan la tranquila vida de la hermosa isla de Wolin. Entre esos eventos, lugar destacado ocupa el susodicho Festival Vikingo que, según testimonian los afortunados que han podido asistir en alguna edición, es un espectáculo digno de ver.

Entre mil y dos mil participantes de una veintena larga de países arribarán a la isla polaca para darle color y diversidad a la celebración. En Wolin hay cada verano centenares de artesanos, caballeros y guerreros, todos escrupulosamente vestidos (o sea, disfrazados) para la ocasión.

La fiesta no defrauda ni a los amantes de la historia ni a los que sencillamente no se pierden una ocasión para irse de farra. Wolin se convierte durante esos días en una perfecta isla medieval, vikinga, en la que no faltan los haceres y ocupaciones que caracterizaban a los poblados del norte de Europa de hace más de mil años.

Por supuesto hay torneos a la vikinga, actuaciones de música medieval, de artistas callejeros, desembarco de drakkar y un montón de cosas más. El más puntilloso, si no pedante, acaso crea un desvarío el sincretismo inevitable de la fiesta (en cuanto a la caracterización de personajes, etc).

Ya se sabe que esta clase de recreaciones festivaleros tampoco se ponen muy tontas con el rigor histórico pero, en cualquier caso, no veréis grandes meteduras de pata en Wolin. Porque, además, no se trata de recrear un año concreto sino un cierto ambiente que puede intentar recoger datos y hechos de varios siglos.

Y, en fin, que de lo que se trata, amigos, es de pasárselo bien. Por cierto que el Festival Vikingo de Wolin tiene por fuerza que recordarle, a este blogger, la Romaría Vikinga de Catoira, acontecimiento tremebundo y que, todo hay que decirlo, se celebra desde bastante antes. De hecho este año deben andar cerca de la 50 edición, si es que no la han ya superado.

Aunque las diferencias de estos vikingos con sus primos polacos también son notables. Se nota que el clima un poco más cálido de las aguas gallegas tiene efectos llamativos en el carácter y, en efecto, los vikingos que desembarcan en Catoira son más ruidosos, alegres, pendencieros y borrachos. Acaso el ojo atento perciba sin dificultad que, aunque vestidos de vikingos, se comportan como gallegos.

Foto vía: MargoLuc

Imprimir

Etiquetas: , ,

Categorias: Polonia



Comentarios (1)

  1. Lucia Yurchuk sereyuk dice:

    Soy hija de descendiente de wilde Polonia quisiera saber más de mis historias yurchuk sereyuk Teodoro era mo abuelo y baba maria

Deja tu comentario