Banska Stiavnica, histórica ciudad minera

Banská Štiavnica en Eslovaquia

Banská Štiavnica es una antigua ciudad minera situada en el corazón de Eslovaquia. Algunos dicen que es la ciudad más bonita de Eslovaquia, con calles empedradas y edificios muy bien conservados de arquitectura gótica, renacentista, barroca y neoclásica.

Hubo un tiempo en que Banská Štiavnica era la tercera ciudad más grande en el reino de Hungría. También fue uno de los centros mineros más productivos de oro y plata en toda Europa en los siglos 13 al 18. No sólo había ricas vetas de metales preciosos para explotar, sino que la ciudad se hizo famosa a través de su Academia de Minas, la primera de su clase, fundada en 1762.

El centro histórico de la ciudad y los sitios técnicos de su entorno, que contienen las reliquias importantes de las actividades mineras y metalúrgicas del pasado, fueron inscritos en la Lista de Patrimonio de la Humanidad en 1993. Este reconocimiento especial ha ayudado a reconocer la región como un área con un gran potencial para un desarrollo turístico.

Aunque la minería de oro y plata cesó en el siglo 20, la tradición aún se puede observar en el Museo de la Minería al aire libre, unos 20 minutos a pie del centro. Para llegar allí, sigue por la carretera a la aldea de Štiavnické Bane.

En el camino de regreso observarás la torre klopačka, donde los jefes supremos anunciaban el nuevo día golpeando un martillo en una tabla de madera resonante. Hoy, en la planta baja de la klopačka hay una maravilloso salón de té.

Banská Štiavnica tiene también una buena selección de iglesias. La Iglesia de la Asunción de la Virgen María, en Akademická ulica, es el punto culminante. Si las puertas están abiertas, pasa y comprueba el balcón de órgano de madera. También vale la pena ver la iglesia de Santa Catalina cerca de la parte superior de la ciudad.

Sin embargo, los edificios eclesiásticos más notables de la ciudad se encuentran en el Monte Calvario, que además de hermosas iglesias tiene la mejor vista de la ciudad y paisajes idílicos en el camino.

No se puede dejar de mencionar el famoso símbolo de la época del Renacimiento – el Nuevo Castillo; el corazón de la ciudad – la Plaza de la Trinidad, con la columna de la peste dedicada a la Santísima Trinidad; y las pequeñas casas de los mineros pobres repartidas por todo el valle.

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