El majestuoso Puente de Carlos en Praga

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Praga es una ciudad plagada de numerosas reliquias históricas con mucho para contar a sus visitantes, y una de ellas, es el majestuoso Puente de Carlos, con más de 600 años de antigüedad.

Esta reliquia medieval de la República Checa es el más importante de los puentes que atraviesan el río Moldava, el cual comunica a la Ciudad Vieja con la Ciudad Pequeña, el barrio de Mala Strana (y de ahí al Castillo de Praga), todo en el bello núcleo histórico de la ciudad.

El puente se comenzó a levantar en el año de 1357, encargada por el emperador Carlos IV (de ahí su nombre), y diseñada por el arquitecto alemán Peter Parler. En sus comienzos se le conoció con el nombre de “el puente de piedra”, décadas después como el Puente de Praga, y desde finales del siglo XIX lleva su denominación actual.

Es reconocida como una de las construcciones más bellas en el mundo, donde cada año millones de turistas provenientes de todos los lugares lo recorren una y otra vez experimentando sentimientos de nostalgia y romanticismo.

Sus más de 500 metros de longitud, y 10 metros de ancho, están soportados por una interesante estructura conformada por 15 pilares y 16 arcos, coronados en ambos extremos con tres bellas torres. La torre del puente del lado de la Ciudad Vieja, construida en la segunda mitad del siglo XIV, y considerada una de las construcciones más impresionantes de la arquitectura gótica en el mundo, y las dos torres de distinto tamaño ubicadas del lado de la Ciudad Pequeña. La más baja del siglo XII y remodelada en 1591 de estilo renacentista y su compañera más alta, de la segunda mitad del siglo XV.

Detalle del Puente de Carlos

Aunque no estuvieron concebidas en el diseño original, las grandes estatuas que se ubican a lado y lado, construidas a mediados del siglo XVIII, se convirtieron en esencia fundamental de su imagen. En total son 30, dos por cada pilar de la estructura, y representan a Santos de la época, siendo el más admirado el de San Juan Nepomuceno. Bien vale la pena tener en cuenta que las que vemos en la actualidad son réplicas instaladas en el año de 1965.

El Puente de Carlos debe ser una de las visitas imprescindibles que apuntéis para vuestra lista de cosas por ver en la capital checa.

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