Decébalo y la conquista romana de la Dacia

Decebalo

En los años de gobierno del Emperador Trajano, Roma entró en conflicto con los pueblos que habitaban la Dacia, en la Rumanía actual. Uno de aquellos pueblos estaba bajo el mando del rey Decébalo, y los pormenores de la conquista, así como del suicidio del rey dacio, fueron reflejados en la imponente Columna de Trajano, uno de los monumentos más célebres de Roma. Trajano emprendió la conquista de la Dacia por dos motivos, uno por la expansión territorial del imperio, pero la otra era porque la creación de una provincia en la Dacia aseguraría a los romanos el control de sus minas de oro y de sal, materias muy codiciadas por los el imperio.

En Dacia, por otra parte, tras el fallecimiento del rey Berebistas, los pueblos antes unidos, se dividieron en cinco grupos principales o estados, situación que duró algunos años, hasta la llegada de un nuevo unificador: Diurpanneo, conocido como Dekebal o Decébalo por los romanos. Una vez que los pueblos dacios lograron volver a unirse, su ejército pronto sería movilizado contra la provincia de Mesia (entre Bulgaria y serbia), controlada por los romanos.

Una primera expedición punitiva fue enviada por los romanos en el año 87 por Domiciano, aunque no tuvo éxito en su tarea de castigar a los dacios, ya que fue aniquilada en Tapae (en las cercanías de Bucova). Un año más tarde, Tetio Juliano encabeza otro ejército contra la Dacia, pero nuevamente los romanos son vencidos en Tepae, por lo que el imperio decide «comprar» la paz con los dacios mediante una importante cantidad de dinero y de medios técnicos, como ingenieros y arquitectos para ayudar a fortalecer la su capital, Sarmizegetusa.

Pero esta situación, que ponía en entredicho al poder del imperio, terminó cuando Trajano llegó al poder en el año 98, y preparó su ejército para acometer la conquista definitiva de los dacios. Tras una tercera batalla celebrada en Tepae en el año 101, Decébalo resulta derrotado por Trajano, aunque la resistencia duraría unos años más.

Durante los tres años siguientes, Decébalo combatió la presencia romana, hasta que en el año 106, los romanos pusieron a la capital dacia, Sarmizegetusa, bajo asedio, hecho que Decébalo no pudo evitar. Tras una cruenta batalla en la misma capital dacia, Decébalo, ante su imposibilidad de rescatar a su pueblo de los romanos, decide cometer suicidio.

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