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El Reloj Astronómico de Praga, el más antiguo del mundo

Uno de los atractivos más visitados de Praga es la el Reloj Astronómico (Starom?stský orloj), el más antiguo del mundo. Una reliquia medieval ubicada en la torre del Ayuntamiento, edificio localizado en la mística Plaza de la Ciudad Vieja.

Este reloj fue construido a comienzos del siglo XV por el relojero Nicolás de Kadan, y a pesar de contar con más de seis siglos de funcionamiento, su delicado mecanismo aún asombra a visitantes de todas las latitudes, mecanismo que a través de los años, ha sido cuidado por un total de 16 relojeros, siendo Otakar Zámecnik es el actual encargado.

Mediante tres mecanismos, el Reloj Astronómico ofrece la posibilidad de conocer las posiciones del sol y la luna con respecto a la ciudad, la representación del mes en curso y por supuesto, la hora en Praga.

En su conjunto, se destacan dos esferas, una superior, la cual trae los signos del zodiaco, y otra en la parte inferior con el reloj calendario. Cientos de visitantes se congregan cada ves que marca la hora, ya que este reloj ofrece un espectáculo increíble: Primero hace su aparición en la parte derecha de la esfera superior la figura de un esqueleto que simboliza la Muerte, ésta tira la cuerda que sostiene en la mano derecha, mientras que en su mano izquierda sostiene un reloj de arena que levanta e invierte, posteriormente se abren dos ventanas de las que salen las imágenes de los once apóstoles encabezadas por San Pedro, con una llave dorada en la mano, y finalizando con San Pablo, el cual lleva una espada y una pluma, luego un gallo canta y el reloj marca la hora.

Otras de las figuras que aparecen son el Turco, símbolo de la lujuria, el cual sacude la cabeza de lado a lado, la vanidad, que se mira en un espejo, y la Avaricia, representada por un mercader de Venecia.

Una de las grandes cualidades de este reloj es que es el único en el mundo capaz de medir la hora babilónica, de gran importancia para aquellos que se desenvuelven en la magia y la alquimia. Recordemos que el día babilónico abarca el período de tiempo que va de la salida a la puesta del Sol, lo que significa que en verano la hora babilónica es más corta que en invierno.