Arco del Triunfo en Bucarest, réplica del parisino

Arco del triunfo en Bucarest

A Bucarest le decían en el pasado “El París del este”. Y no sólo por cuestiones intelectuales o culturales, sino porque entre sus bellezas arquitectónicas, las autoridades de la capital ordenaron la construcción de una réplica del Arco del triunfo.

El objetivo por aquellos tiempos era rememorar las victorias de los ejércitos rumanos durante la Primera Guerra Mundial y la posterior unificación de Transilvania: por el impacto que genera es uno de los monumentos más fotografiados de la ciudad.

Esta construcción se encuentra emplazada sobre una monumental avenida llamada Kiseleff, más precisamente en la segunda rotonda viniendo desde Plaza de la Victoria. En los alrededores, además, se pueden apreciar muchos de los edificios de comienzos del siglo XX que fueron fundamentales para que Bucarest tuviera ese aspecto tan parisino. Hay que resaltar de todos modos que el Arco rumano tiene la mitad de las dimensiones del francés.

El Arco del triunfo de Bucarest fue construido en 1922 por orden del rey Fernando I, quien le encargó al arquitecto local Petre Antonescu la realización de esta obra como una forma, también, de celebrar su coronación. Sin embargo, se trataba de una estructura provisoria, hecha en madera, y su estado se fue deteriorando progresivamente: en 1936, finalmente, las autoridades indicaron la remodelación del Arco y con las donaciones hechas por miles de rumanos se construyó la pieza tal cual se la conoce en la actualidad.

Se debe resaltar, desde lo artístico, que esta obra tiene un aspecto clásico y una altura de 27 metros. En sus terminaciones trabajaron algunos de los más prestigiosos escultores rumanos, entre los que se puede contar a Constantin Baraschi, Dimitrie Paciurea o Ion Jalea. Uno de sus detalles más interesantes, por ejemplo, es que en la parte superior pueden leerse los nombres de los pueblos y lugares donde los ejércitos rumanos vencieron durante aquella primera gran guerra.

Para la remodelación de la estructura, Antonescu reemplazó los materiales perecederos por otros más consistentes: por ejemplo se utilizó mármol y piedra en lugar de los bajorrelieves de yeso. Otro detalle que se puede apreciar en el Arco del triunfo son dos medallones de bronce con las efigies de los reyes Fernando y María. Sin embargo, como muchas cosas, esas figuras sufrieron los vaivenes políticos del país y fueron destruidas durante el gobierno comunista. Posteriormente, en 1991, fueron reemplazadas por unas copias de piedra.

Foto vía: Pulsodelmundo

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