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El Pastor Petrificado de Klobuky

En la región de Bohemia Central, muy próximo a Praga (a menos de 40 kilómetros) encontramos el pueblo de Klobuky, en Sanlý. Este lugar en el que la principal fuente económica viene de la explotación agrícola, cuenta con varias visitas interesantes para el turista.

Si bien es cierto que su principal templo, la Iglesia de San Lorenzo del siglo XIV, es bastante interesante, la verdad es que este lugar es frecuentado por otra atracción. El menhir más importante de Bohemia Central, y según dicen el más bello de toda la República Checa.

El denominado “Pastor Petrificado” de Klobuky es una enorme piedra de cinco toneladas de peso con una altura de tres metros y medio, y  a día de hoy su origen sigue siendo un auténtico enigma.

Este misterio se debe principalmente a que en el emplazamiento actual no existe esa piedra arenisca usada para su construcción. Por tanto, su creador debió transportar la pesada pieza hasta su ubicación. Esto ha ocasionado una serie de leyendas locales que intentarían dar una explicación alternativa al menhir.

Una de las leyendas asegura que el menhir es un pastor convertido en piedra. Según cuentan, el hombre recibió un castigo divino y habría sido petrificado junto a su rebaño (originalmente este menhir estaba rodeado de pequeñas piedras mucho más pequeñas, como si de un rebaño de ovejas se tratara).

Otra leyenda, mucho más apocalíptica, asegura que este menhir avanza cada año un par de pasos con dirección a la iglesia del pueblo. En el momento en el que esta pesada piedra llegue a las puertas de la misma se producirá el fin del mundo.

Hay varias teorías que también intentan relacionarlo con la parapsicología. Según dicen, el menhir desprendería una energía negativa, energía que sería la causante del siniestro ocurrido en 1994. Un siniestro que ocurrió a pocos metros del lugar en el que está el menhir. El conductor del coche implicado cuenta que estando la carretera completamente vacía noto como una fuerza totalmente externa a él empujaba el volante en una dirección opuesta al menhir, obligando al mismo a chocar con un árbol.

Es evidente que este tipo de historias no hacen más que incrementar el misterio de este elemento de la ciudad. Un elemento que atrae la mirada de cientos de turistas al año.

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